El conflicto universitario escaló a un nuevo nivel de tensión administrativa. En coincidencia con el inicio de un paro nacional que paralizará las facultades del 27 de abril al 2 de mayo, el Gobierno nacional, mediante la Subsecretaría de Políticas Universitarias, lanzó una fuerte intimación dirigida a los rectores de todas las Universidades Nacionales. El objetivo es forzar la apertura de las aulas y minimizar el impacto de las medidas de fuerza gremiales.
La Casa Rosada manifestó su rechazo a la suspensión total de actividades y reclamó que las instituciones informen qué medidas están tomando para proteger a los estudiantes. Según el comunicado del Ministerio de Capital Humano, los alumnos son considerados víctimas de paros que en muchos casos abarcan semanas enteras, afectando la regularidad y el calendario de mesas de examen.
Uno de los puntos más polémicos de la intimación es el requerimiento de un plan de contingencia detallado. El Gobierno exige que las universidades pongan a disposición herramientas virtuales y reprogramaciones de clases para que el dictado de contenidos no se interrumpa. Además, instó a los rectores a garantizar el derecho a trabajar de aquellos docentes que no adhieren a las medidas de fuerza, buscando que las facultades no cierren sus puertas por completo.
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— Ministerio de Capital Humano (@MinCapHum_Ar) April 27, 2026
Desde el entorno de la ministra Sandra Pettovello remarcaron que los recursos públicos deben destinarse al cumplimiento de los fines educativos. En este sentido, advirtieron que el sostenimiento financiero que realiza la Nación está sujeto, como condición necesaria, a que el sistema sea operativo y se respete el derecho de enseñar y aprender.
Mientras el Gobierno presiona por la operatividad, los docentes universitarios denuncian una situación de asfixia financiera. El reclamo central de la medida de fuerza es la caída del 45,6 % en las transferencias nacionales, lo que ha licuado el presupuesto para salarios e infraestructura en plena escalada de la inflación.
Con las universidades del país bajo un cese de actividades total, el conflicto universitario se encamina a una judicialización o a una profundización de las protestas, mientras el Ministerio de Capital Humano mantiene su postura de condicionar los giros de fondos a la presencia de alumnos en las aulas.