La interna en el peronismo sumó un capítulo de alto voltaje luego de que la CGT saliera a responder con dureza los cuestionamientos de Máximo Kirchner. El cosecretario general de la central y titular del sindicato del vidrio (Seivara), Cristian Jerónimo, fue el encargado de encabezar la embestida contra el diputado nacional, a quien le desconoció autoridad para intervenir en la agenda gremial.
El conflicto se originó tras el acto por el Día del Trabajador, donde Kirchner criticó la falta de menciones a Cristina Fernández de Kirchner y exigió coraje a los jefes sindicales. La réplica de la central obrera no se hizo esperar: “¿Quién es Máximo Kirchner para decirnos a la CGT qué tenemos que decir o dejar de decir? Es un compañero más. ¿Qué es? ¿Un mesías?”, disparó Jerónimo en declaraciones a la prensa.
El dirigente gremial calificó como desafortunada la postura del líder de La Cámpora y remarcó que la central no está sujeta a las directivas de sectores políticos externos. Para la cúpula de la calle Azopardo, las exigencias del diputado representan una intromisión en la autonomía sindical.
#Polémica 🤌 La CGT cruzó a Máximo: “¿Qué es, un mesías?”
— ANDigital (@ANDigitalOK) May 6, 2026
El triunviro Cristian Jerónimo salió con dureza al cruce del diputado nacional tras sus críticas y marcó límites: “¿Quién es para decirnos qué hacer?”, dispararon desde la conducción sindical.
📌 Fuerte interna dentro… pic.twitter.com/TSiPvaRP2Y
Jerónimo también recogió el guante frente a los reproches de Kirchner sobre la unidad del espacio. El legislador se había preguntado: “¿Cómo vamos a convocar a los argentinos y argentinas para que nos voten si tenemos este tipo de miserias entre nosotros y nosotras?“.
Al respecto, desde la CGT señalaron que la representatividad de la central emana de los trabajadores y no de una conducción partidaria. Jerónimo fue enfático al sostener que la organización no debe recibir órdenes y que el enfoque debe estar puesto en la defensa de los derechos laborales por encima de las internas de nombres.
Esta fuerte embestida expone el nivel de desgaste entre el sindicalismo tradicional y el núcleo duro del kirchnerismo. Con el rechazo al rol de mesías que se le atribuye a Máximo, la CGT marca una distancia estratégica de cara a la reorganización de la oposición, dejando claro que no aceptarán ser el brazo ejecutor de una estrategia política ajena a sus bases.