El presidente de la Nación, Javier Milei, participó este lunes del Tedeum por el 216° aniversario de la Revolución de Mayo en la Catedral Metropolitana, acompañado por integrantes del Gabinete nacional y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. En ese marco, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, expresó en una dura homilía varios de los padecimientos de la sociead.
El Presidente Javier Milei participó del Tedeum y de las celebraciones en el Cabildo por el 216° aniversario del 25 de Mayo. pic.twitter.com/F8Ct9Vf3Hr
— Oficina del Presidente (@OPRArgentina) May 25, 2026
De la ceremonia también participaron la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el canciller, Pablo Quirno; y los ministros del Interior, Diego Santilli; de Seguridad, Alejandra Monteoliva; de Justicia, Juan Bautista Mahiques; de Defensa, Carlos Alberto Presti; de Salud, Mario Lugones; y de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger; el asesor presidencial Santiago Caputo; además del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala; y la senadora nacional Patricia Bullrich.
El referente religioso señaló que “hay hermanos que hoy se sienten paralizados en su esperanza” y aclaró que “nadie es descartable, nadie es desechable, comenzando por los abuelos, los niños, los enfermos, las personas con discapacidad, los adolescentes atravesados por la droga, los trabajadores informalizados”.
Acto seguido, instó a que Argentina “no olvide de su historia, de los momentos en que parecía que no podías avanzar”.

En esa dirección convocó a tener una “memoria agradecida y reconciliada por las raíces de la Nación”, que “nos hará más buenos, más generosos y más solidarios con los que aún siguen postrados”.
“Eso se llama empatía. Por eso es cruel y escandalosa la ostentación, el despilfarro, el derroche”, bramó García Cuerva, en momentos en los que el alto funcionario del Gobierno, Manuel Adorni, es investigado por enriquecimiento ilícito.
En otro tramo de su mensaje, el arzobispo consignó que hay “cuatro actores que son esenciales para la Argentina de hoy: el bien común, no como una suma de intereses sino como la capacidad de una nación por velar por todos sus hijos, especialmente los mas necesitados; el actor del diálogo, respetando, buscando consensos en la diversidad; el actor de la amistad social. Basta de arengar la división y la polarización, porque nadie se salva solo, como decía Francisco”.
Y finalmente, “el actor de la esperanza, que como un motor interno anima a los argentinos que hacen enormes esfuerzos y siguen apostando por un futuro mejor. Cuatro acuerdos fundamentales”, completó.
En el pasaje más duro de la homilía, el sacerdote consideró que “nos falta una clase dirigente que se anime al diálogo, al encuentro, a la reconciliación, que lo haga por los que no puedan más y sufren la parálisis por la falta de trabajo y oportunidades”.
“Basta de arengar la división y la polarización, porque nadie se salva solo, como decía Francisco”, exhortó.
En igual tesitura, alertó: “La sombra de una nube de desmembramiento social se asoma en el horizonte mientras diversos intereses juegan su partida, ajenos a las necesidades de todos”.
“El ‘sálvese quien pueda’ no es más que expresión de un individualismo cruel que rompe los vínculos de fraternidad y descompone la Nación, porque terminamos siendo solo una suma de individuos en un mismo territorio donde cada uno piensa en sí mismo y en el propio bienestar”, remató García Cuerva.