El esquema de regulación alimenticia en la Argentina se encamina hacia un cambio drástico. El Gobierno nacional envió un proyecto de ley al Congreso de la Nación con el objetivo de derogar en su totalidad la Ley N° 27.642 de Etiquetado Frontal, una medida que implica la eliminación definitiva de los tradicionales octógonos negros que actualmente exhiben los envases de alimentos y bebidas procesadas en las góndolas de todo el país.
La iniciativa legislativa, impulsada por el bloque de La Libertad Avanza, propone dar de baja el actual modelo de advertencias de salud para sustituirlo por un esquema de información nutricional "más adaptable y flexible". Según la argumentación técnica que acompaña el texto enviado por el Poder Ejecutivo, la normativa que rige en la actualidad impone severas "limitaciones técnicas y económicas" a la producción, por lo que consideran prioritario alinear el sistema de control local con las normativas vigentes dentro del Mercosur.
#Agenda 🏛️📃 El Gobierno envía un nuevo paquete de leyes al Congreso: qué reformas incluye
— ANDigital (@ANDigitalOK) May 23, 2026
Mientras aguarda expectante los avances de la “Ley Hojarasca” y de la anulación de las Zonas Frías, la administración de Javier Milei busca aprovechar ese impulso con reformas en cuatro… pic.twitter.com/AAL8EOGsYe
El proyecto de desregulación no solo se concentra en el impacto visual de los envoltorios. Además de suprimir las advertencias sobre excesos de azúcares, grasas o sodio, la propuesta oficial de la gestión nacional apunta a eliminar de forma directa las restricciones que pesan sobre el marketing y la publicidad de los productos alimenticios.
De aprobarse la reforma en el Parlamento, las empresas volverían a estar habilitadas para incorporar personajes infantiles, animaciones, celebridades o promociones con obsequios en aquellos envases que hoy lo tienen estrictamente prohibido por la Ley 27.642, un cambio normativo que promete transformar por completo las estrategias comerciales en los supermercados.
El ingreso del proyecto a la Cámara de Diputados abrió de inmediato una intensa disputa política y social entre los sectores involucrados. Por un lado, las principales cámaras de la industria alimenticia manifestaron su respaldo a la flexibilización oficial, argumentando que el sistema de octógonos negros generaba altísimos costos de implementación, trabas logísticas y asimetrías comerciales complejas a la hora de exportar productos a la región.
En la vereda opuesta, diversas organizaciones de la sociedad civil, nutricionistas y colectivos del sector de la salud encendieron las alarmas. Los especialistas advierten que dar de baja la Ley de Etiquetado Frontal representa un grave retroceso en materia sanitaria, dado que afectará de forma directa el derecho de los consumidores a acceder a una información clara, rápida y transparente sobre los componentes de lo que consumen a diario.