El Gobierno nacional consiguió este martes una victoria política clave en la Cámara de Diputados al impedir que prosperara la sesión especial convocada por la oposición para avanzar con la interpelación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, convocatoria que quedó frustrada por falta de quórum luego de que los bloques del PRO, la UCR y sectores provinciales decidieran no bajar al recinto, una decisión que terminó beneficiando a La Libertad Avanza y le permitió ganar tiempo en medio de la polémica que rodea al funcionario.
La estrategia fue acordada durante las últimas horas entre el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y referentes de los bloques dialoguistas. A cambio, el oficialismo se comprometió a habilitar el tratamiento del tema en comisiones, evitando por ahora una discusión directa en el recinto.
Para darle curso a la sesión y habilitar el debate debían sentarse 129 legisladores, pero la oposición logró bajar 117 diputados al recinto lo que, a las 14:30, y cumplida la media hora reglamentaria de tolerancia, posibilitó que el propio Martín Menem diera por caída la sesión en la que se pudo haber logrado una moción de censura sobre Adorni.
La oposición buscaba impulsar distintos pedidos de interpelación vinculados a las explicaciones brindadas por el jefe de Gabinete sobre su patrimonio y la declaración de fondos que, según afirmó el propio funcionario, correspondían a ahorros no bancarizados que posteriormente fueron invertidos en criptomonedas.
Aunque el oficialismo logró evitar una derrota parlamentaria, el episodio dejó en evidencia la incomodidad que el caso Adorni sigue generando entre aliados clave del Gobierno.
Tanto dirigentes del PRO como de la UCR habían expresado en los últimos días fuertes cuestionamientos hacia la situación del jefe de Gabinete y reclamaban una solución política por parte de la Casa Rosada. Sin embargo, finalmente optaron por no facilitar el quórum y evitar una escalada institucional en el Congreso.
La maniobra le permitió al Gobierno evitar una sesión que podía derivar en un escenario incómodo para uno de los funcionarios más cercanos al presidente Javier Milei. No obstante, el conflicto está lejos de cerrarse.
El debate continuará en comisiones y la oposición ya anticipó que insistirá con los mecanismos de control parlamentario para exigir explicaciones sobre el patrimonio del funcionario. Mientras tanto, en la Casa Rosada celebran haber contenido una ofensiva que amenazaba con profundizar el desgaste político en un momento sensible para la gestión libertaria.
Los que llegaron a sus bancas para dar quórum y habilitar el debate fueron los legisladores de Unión por la Patria, los del Frente de Izquierda, los de la Coalición Cívica, un sector de Provincias Unidas, Miguel Pichetto, Natalia de la Sota, Marcela Pagano, la radicalc Karina Banfi, y otros de espacios minoritarios.
Los que decidieron que no era oportuna la iniciativa, y quienes habitualmente acompañan buena parte de la agenda oficialista, fueron los del PRO, la UCR, el MID, Innovación Federal, Independencia de Tucumán, La Neuquinidad, Producción y Trabajo de San Juan, y la otra parte de Provincias Unidas.
Así, el Gobierno logró evitar una derrota parlamentaria que hubiera sido muy dura, y gana algo de tiempo pero ello no le da un cheque en blanco ni mucho menos.