El escenario político de cara al futuro electoral comienza a perfilarse bajo la lógica de la polarización y el rechazo. De acuerdo con el último estudio nacional de la consultora Management & Fit, la preocupación por una eventual reelección de Javier Milei supera al histórico rechazo hacia el regreso del peronismo a la Casa Rosada.
El relevamiento, que contempló 2.200 casos en todo el país, indagó sobre el denominado "voto anti". Ante la pregunta de qué escenario genera mayor temor en la sociedad, el 44,3% de los encuestados señaló la continuidad del actual mandatario, mientras que el 38,6% manifestó temor ante el retorno de un gobierno peronista-kirchnerista.
La encuesta de Management & Fit también puso bajo la lupa el nivel de acompañamiento a las medidas oficiales. Al consultar a los ciudadanos si prefieren la continuidad o un giro político en el próximo período de gobierno, las respuestas consolidaron una marcada tendencia hacia la renovación:
Cambio total: El 55,4% de los participantes optó por cambiar por completo tanto al equipo de gobierno como a las políticas públicas implementadas.
Continuidad con cambios: El 26,8% prefirió que se mantenga el equipo actual, pero aplicando modificaciones en el rumbo económico y social.
Continuidad total: Apenas el 14,6% de los consultados respaldó de forma absoluta el rumbo vigente y el gabinete presidencial.
En un intento por detectar posibles arrepentidos en el electorado, el estudio evaluó la retención del voto. Al consultar si volverían a elegir la misma opción que en la última contienda presidencial, el 66,6% de los encuestados aseguró que votaría de la misma manera. En contrapartida, un 23% afirmó que modificaría su decisión en el cuarto oscuro.
Ficha técnica del estudio: La investigación de mercado se basó en una muestra de 2.200 casos efectivos recolectados a nivel nacional entre el 12 y el 26 de junio, con un margen de error muestral del 2,1% y un nivel de confianza del 95%.
Los datos de la encuesta nacional exponen un terreno desafiante para el oficialismo. Aunque la fidelidad de la base electoral dura se mantiene alta, la demanda de cambios estructurales y el crecimiento del techo de rechazo a la gestión encienden luces amarillas en el armado político de la Casa Rosada.