Un informe elaborado por la entidad Provincia Microcréditos, cruzando datos del Centro de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA) con indicadores socioeconómicos, reveló un severo deterioro en las finanzas de la población mayor de 60 años (mujeres) y 65 años (varones).
Según el relevamiento, el 44,6% de los adultos mayores —más de 4 millones de personas— mantiene deudas activas dentro del sistema financiero formal, mediante préstamos personales, créditos de consumo o saldos pendientes de tarjetas de crédito.
El dato más crítico radica en la tasa de irregularidad en los pagos (atrasos mayores a 90 días), que saltó del 4,1% al 11,4% en apenas doce meses. Esta disparada afecta de forma directa a 457.596 jubilados que ingresaron en situación de mora crítica. Si bien la masa de deudores se mantenía estable cerca del 40% desde 2021, el punto de quiebre y posterior aceleración del incumplimiento se profundizó desde comienzos de 2025.
El trabajo relaciona el incremento de las deudas con la pérdida de capacidad de compra de las jubilaciones. De acuerdo con el estudio, la jubilación mínima real sufrió una pérdida del 19% de su poder adquisitivo respecto de noviembre de 2023, aun contemplando el cobro de los bonos extraordinarios.
#Marcha ✊🏼🗣️ “Los adultos mayores estamos muriendo más que en la pandemia”
— ANDigital (@ANDigitalOK) July 22, 2026
La dirigente del Plenario de Trabajadores Jubilados, Nora Biaggio, lanzó una fuerte advertencia en la previa de una nueva marcha de jubilados. Denunció el deterioro de las condiciones de vida del sector y… pic.twitter.com/sP5HCegYNX
A esta situación se suma la distancia entre los ingresos formales y el costo de vida real. Mientras la jubilación mínima de agosto se fijó en $489.775,92 (incluyendo el bono de $70.000), estimaciones de la Defensoría de la Tercera Edad ubicaron la Canasta Básica de los Jubilados en $1.824.682.
El informe advierte además sobre el sesgo del Índice de Precios al Consumidor (IPC) general, dado que rubros esenciales para los adultos mayores, como medicamentos y atención médica, registraron aumentos sustancialmente superiores al promedio de la inflación general.
El estudio de Provincia Microcréditos identificó profundas modificaciones en las conductas financieras de los jubilados para cubrir sus necesidades básicas mensuales:
Financiamiento para supervivencia: El uso de tarjetas de crédito y préstamos dejó de enfocarse en consumo extraordinario o reparaciones del hogar para convertirse en un recurso diario destinado a la compra de alimentos y medicamentos.
Prolongación de la vida laboral: Ante la insuficiencia de los haberes, en el Gran Buenos Aires la proporción de personas en edad de jubilarse que continúan trabajando pasó de 1 de cada 5 a casi 1 de cada 4.
Agotamiento de recursos: Se observaron conductas recurrentes como la liquidación total de ahorros, la solicitud de auxilio económico a familiares y la venta de bienes personales.
El escenario de los adultos mayores forma parte de un proceso de mora extendida en los hogares. A nivel nacional, la tasa de irregularidad en las familias alcanzó el 12,8%, mientras que en la provincia de Buenos Aires la tasa trepó al 18,6%.
Por su parte, datos complementarios de la consultora EcoGo alertan que quienes recurren a financiamiento a través de fintech o entidades no bancarias sufren una morosidad cercana al 28%, impulsada por tasas de interés considerablemente más elevadas que las del sistema bancario tradicional.