La panelista de LAM (América TV), Marixa Balli, confirmó el cierre de su local de ropa y calzado mientras desarmaba las estructuras y estanterías de su emblemático negocio ubicado sobre la Avenida Rivadavia 6816, en pleno corazón comercial del barrio porteño de Flores.
El adiós de Xurama a la calle no fue intempestivo, sino el resultado de un desgastante proceso de ajuste que la exvedette venía sorteando desde hacía tiempo. Al ser consultada sobre los motivos que la llevaron a bajar la persiana, la empresaria combinó el impacto de la coyuntura económica con un fuerte cansancio personal.
#DramaTextil 👗📉 Ni Marixa Balli se salvó de la crisis: cerró su histórico local de ropa tras 26 años
— ANDigital (@ANDigitalOK) August 28, 2026
Marixa Balli confirmó el cierre definitivo del último local físico de Xurama, su histórica marca de ropa y calzado. La empresaria y panelista bajó la persiana del comercio… pic.twitter.com/VW6L4iJd7P
Entre los factores determinantes detrás del cierre destacan:
Costos fijos inviables: Tras el vencimiento del contrato de alquiler, las pretensiones de los locadores, sumadas a los desmedidos aumentos en impuestos y tasas municipales, hicieron insostenible la rentabilidad del espacio.
Crisis en la cadena de producción: Como fabricante directa de calzado, Balli remarcó la inestabilidad constante en los precios de los insumos, la falta de previsibilidad en las entregas de materia prima y las complicaciones operativas en los talleres.
Fuerte caída del consumo: Ante la pérdida del poder adquisitivo, la indumentaria pasó a un plano secundario. "La gente prioriza gastos esenciales como los alimentos, los colegios y la obra social", analizó la empresaria sobre la contracción de las ventas.
Desgaste personal: Marixa reconoció la necesidad de poner un freno a las exigencias diarias para priorizar su salud y calidad de vida.
"Me agoté de todo. Estoy cansada. Quiero empezar a disfrutar un poco de la vida, lo único que hago es laburar", confesó visiblemente conmovida durante la transmisión del programa televisivo. Asimismo, remató con crudeza sobre la realidad económica: "Estoy podrida de esperar que las cosas cambien".

El local de la Avenida Rivadavia era el último bastión físico que le quedaba a la marca. Previamente, Xurama ya había iniciado un achique paulatino para intentar subsistir:
Salida de La Salada: Primero cerró su recordada sucursal en el tradicional paseo de compras.
Cierre en calle Bogotá: Posteriormente, dio de baja un amplio local en el polo textil de Flores por la abrupta caída en la circulación de clientes.
Consolidación en Rivadavia: Concentró el remanente de stock en un espacio más reducido para liquidar productos.
Cierre definitivo: Desarme total de las instalaciones físicas.
A pesar del impacto de haber cerrado su icónica tienda a la calle, Marixa Balli aclaró que la marca no desaparece. La firma atravesará un proceso de reconversión estratégica para adaptarse a los nuevos hábitos de consumo: Xurama continuará operando de manera 100% online.
A través de su plataforma digital y canales directos de venta, la empresaria mantendrá la comercialización de sus líneas de calzado y accesorios, eliminando la pesada carga de los costos fijos que exige un local a la calle.