viernes 28 de agosto de 2026 - Edición Nº4542

Economía | 28 ago 2026

DRAMA TEXTIL

Ni Marixa Balli se salvó de la crisis: bajó la persiana de su negocio de ropa tras 26 años

El complejo panorama que atraviesa el sector textil en la Argentina se cobraron una nueva víctima en el ámbito empresarial y mediático. Marixa Balli tomó la drástica decisión de cerrar de manera definitiva el último local físico de su histórica marca de ropa y calzado, Xurama, poniendo fin a una trayectoria de 26 años al frente del comercio minorista.


La panelista de LAM (América TV), Marixa Balli, confirmó el cierre de su local de ropa y calzado mientras desarmaba las estructuras y estanterías de su emblemático negocio ubicado sobre la Avenida Rivadavia 6816, en pleno corazón comercial del barrio porteño de Flores.

Un cierre marcado por la recesión y el agotamiento

El adiós de Xurama a la calle no fue intempestivo, sino el resultado de un desgastante proceso de ajuste que la exvedette venía sorteando desde hacía tiempo. Al ser consultada sobre los motivos que la llevaron a bajar la persiana, la empresaria combinó el impacto de la coyuntura económica con un fuerte cansancio personal.

Entre los factores determinantes detrás del cierre destacan:

  • Costos fijos inviables: Tras el vencimiento del contrato de alquiler, las pretensiones de los locadores, sumadas a los desmedidos aumentos en impuestos y tasas municipales, hicieron insostenible la rentabilidad del espacio.

  • Crisis en la cadena de producción: Como fabricante directa de calzado, Balli remarcó la inestabilidad constante en los precios de los insumos, la falta de previsibilidad en las entregas de materia prima y las complicaciones operativas en los talleres.

  • Fuerte caída del consumo: Ante la pérdida del poder adquisitivo, la indumentaria pasó a un plano secundario. "La gente prioriza gastos esenciales como los alimentos, los colegios y la obra social", analizó la empresaria sobre la contracción de las ventas.

  • Desgaste personal: Marixa reconoció la necesidad de poner un freno a las exigencias diarias para priorizar su salud y calidad de vida.

"Me agoté de todo. Estoy cansada. Quiero empezar a disfrutar un poco de la vida, lo único que hago es laburar", confesó visiblemente conmovida durante la transmisión del programa televisivo. Asimismo, remató con crudeza sobre la realidad económica: "Estoy podrida de esperar que las cosas cambien".

El repliegue de un clásico de Flores

El local de la Avenida Rivadavia era el último bastión físico que le quedaba a la marca. Previamente, Xurama ya había iniciado un achique paulatino para intentar subsistir:

  1. Salida de La Salada: Primero cerró su recordada sucursal en el tradicional paseo de compras.

  2. Cierre en calle Bogotá: Posteriormente, dio de baja un amplio local en el polo textil de Flores por la abrupta caída en la circulación de clientes.

  3. Consolidación en Rivadavia: Concentró el remanente de stock en un espacio más reducido para liquidar productos.

  4. Cierre definitivo: Desarme total de las instalaciones físicas.

¿Qué pasará con la marca Xurama?

A pesar del impacto de haber cerrado su icónica tienda a la calle, Marixa Balli aclaró que la marca no desaparece. La firma atravesará un proceso de reconversión estratégica para adaptarse a los nuevos hábitos de consumo: Xurama continuará operando de manera 100% online.

A través de su plataforma digital y canales directos de venta, la empresaria mantendrá la comercialización de sus líneas de calzado y accesorios, eliminando la pesada carga de los costos fijos que exige un local a la calle.

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