martes 15 de septiembre de 2026 - Edición Nº4560

Economía | 15 sep 2026

Alta litigiosidad

Argentina batió el récord de juicios laborales: $ 4 millones por minuto

A lo largo de 2025, hubo 134.141 demandas. Una parte significativa tiene origen en errores evitables: diferencias salariales por horas mal calculadas, recargos nocturnos incorrectos y convenios colectivos que los sistemas de control de asistencia no saben leer.


La industria del juicio laboral en Argentina batió su récord histórico en 2025, con 134.141 nuevas demandas ingresadas al sistema, según datos de la Unión de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (UART). El costo anual de esa litigiosidad superó los $ 2,1 billones, equivalente a $ 5.917 millones por día, $ 246 millones por hora o $ 4 millones por minuto.

En 2026, la tendencia no cede: el primer cuatrimestre acumuló 39.687 nuevas demandas, un 2,3 % más que en el mismo período del año anterior, con proyección de 138.600 juicios para todo el año.

Pero detrás de esas cifras hay un problema que suele quedar fuera de las estadísticas: cuánto de ese costo se origina mucho antes de que un conflicto llegue a los tribunales. En particular, en errores de registro y cálculo de las horas trabajadas que pueden pasar inadvertidos durante meses.

“El error de liquidación más caro no es el que duele de inmediato”, explica Eduardo Martínez, de Cronos, empresa especializada en control de accesos y asistencia, al tiempo que consignó que “es el que parece razonable a primera vista y se repite en silencio durante meses”.

“Cuando lo revisamos en profundidad durante una implementación, casi siempre encontramos saldos incorrectos que nadie había detectado porque la liquidación resultante parecía correcta”, completó.

El problema puede aparecer en situaciones tan habituales como un recargo nocturno mal aplicado, horas extra que no fueron contempladas correctamente o diferencias entre las reglas establecidas por un convenio colectivo y la forma en que esas reglas fueron configuradas en un sistema.

El control de asistencia, por lo tanto, no consiste solamente en registrar cuándo entra y sale cada trabajador. También debe interpretar las reglas que determinan cómo se computa ese tiempo y cómo impacta después en la liquidación. Convenios colectivos, turnos, modalidades de jornada y excepciones pueden modificar el tratamiento de una misma cantidad de horas trabajadas.

El problema que se acumula en silencio

Las horas extra mal liquidadas son una de las causas de juicios laborales en Argentina, según el estudio jurídico contable RUA LAREU en su guía de liquidación para empleadores 2026. A eso se suman los errores en el cálculo del aguinaldo sobre remuneraciones variables, los recargos nocturnos calculados con porcentajes genéricos en lugar de los que establece cada convenio y las diferencias salariales derivadas de categorías mal parametrizadas.

Según Thomson Reuters, gestionar la liquidación de sueldos en Argentina en 2026 “exige un sistema que se adapte a los cambios normativos constantes, que actualice automáticamente las liquidaciones y que reduzca el riesgo de errores”.

Un ejemplo frecuente son los turnos que atraviesan la medianoche. Un empleado que trabaja de viernes a las 22 hasta el sábado a las 6 no necesariamente recibe el mismo tratamiento por todas esas horas. Según el convenio colectivo aplicable, las trabajadas después de la medianoche pueden tener un recargo diferente. Si esa distinción no se contempla, la diferencia puede ser pequeña en un recibo, pero significativa cuando se repite durante meses.

“Hay al menos cuatro lecturas legítimas según el convenio colectivo para un mismo turno nocturno que cruza la medianoche”, señala Alejandro Monforte, gerente de Investigación y Desarrollo de Cronos, para luego dar cuenta que “el sistema tiene que saber cuál aplica para ese empleado en particular. Si no lo sabe, liquida algo que parece correcto y no lo es”.

La reforma laboral agregó complejidad al problema

La Ley de Modernización Laboral N° 27.802, vigente desde marzo de 2026, introdujo cambios estructurales en el mercado laboral argentino que impactan directamente en la liquidación de haberes. La eliminación del régimen de ultraactividad derivó en que el Ministerio de Capital Humano convocó a la renegociación de 446 convenios colectivos de trabajo vencidos, en lo que representa una de las revisiones más amplias del sistema de relaciones laborales en décadas.

Para las empresas, esto significa que los convenios sobre los que se basan sus cálculos pueden cambiar en el corto plazo y que los parámetros utilizados hoy podrían quedar desactualizados. Si esos cambios no se trasladan a las herramientas con las que se registra y procesa la jornada laboral, pueden aparecer diferencias en la liquidación.

El nuevo formato de recibo de sueldo obligatorio establecido por el Decreto 407/2026 también obliga a revisar cómo se procesa y presenta la información vinculada a la liquidación. Al incorporar el costo laboral total como punto de partida, las empresas deben adaptar sus procesos y sistemas al nuevo esquema de registración, sumando otra variable a un circuito que ya depende de múltiples reglas. 

A eso se suma la incorporación del banco de horas como alternativa al pago de horas extra, también habilitada por la Ley 27.802. Las empresas que adopten este mecanismo deberán llevar un registro preciso de las horas acumuladas y diferenciarlas de las horas extra tradicionales.

El costo real antes del juicio

La UART calculó que la litigiosidad anual en Argentina equivale a 6.891.653 salarios mínimos. Pero ese número solo contempla el costo de los juicios una vez iniciados.

Antes de llegar a esa instancia hay otros costos más difíciles de medir: las horas que los equipos de RRHH destinan cada mes a conciliar información entre el sistema de asistencia, las planillas de los supervisores y el sistema de liquidación; las revisiones manuales; y los acuerdos extrajudiciales que algunas empresas alcanzan para evitar un conflicto posterior.

El rol del sistema de control de asistencia

La tecnología puede ayudar a reducir ese margen de error, pero no alcanza con registrar horarios. El sistema tiene que poder interpretar las reglas que corresponden a cada trabajador y aplicarlas al momento de procesar la jornada.

Eso implica distinguir entre una hora trabajada un viernes y una trabajada un sábado o feriado, aplicar el recargo correspondiente según el convenio, detectar cuándo un turno cruza la medianoche, calcular por separado cada franja horaria y llevar el saldo de un banco de horas sin confundirlo con las horas extra tradicionales.

Cuando las reglas están correctamente incorporadas, una diferencia puede detectarse antes de convertirse en un reclamo. Cuando no lo están, puede repetirse durante meses sin que nadie la advierta.

Y ahí está, finalmente, el verdadero costo de liquidar mal las horas: no solo lo que una empresa puede terminar pagando cuando el conflicto llega a la Justicia, sino también todo lo que pudo haber evitado antes.

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