viernes 09 de octubre de 2026 - Edición Nº4584

Espectáculos | 9 oct 2026

Avellaneda

El Museo Comunitario Isla Maciel recibe a la obra de Juan Carlos Romero

La muestra “Mi discurso es el silencio. Mi canto el grito” se inaugura este sábado 10 a las 16 horas en el espacio de calle 3 de Febrero 1570, con entrada libre y gratuita.


Con entrada libre y gratuita, el Museo Comunitario Isla Maciel (3 de Febrero 1570) inaugura este sábado 10 de octubre, a las 16 horas, una muestra dedicada a Juan Carlos Romero, uno de los grandes referentes de la gráfica y el arte político argentino.

Una exposición que propone recuperar su legado y su concepción del arte como herramienta para intervenir la realidad, en un territorio donde el muralismo, la gráfica y la producción colectiva forman parte de la identidad del barrio.

“Mi discurso es el silencio. Mi canto el grito” es el título de la muestra que se inaugurará en el Museo Comunitario Isla Maciel y que reúne obra de Juan Carlos Romero (1931–2017), artista nacido en Avellaneda y figura fundamental de la gráfica argentina y latinoamericana.

Grabador, artista visual, docente, poeta, editor y militante, Romero desarrolló a lo largo de su extensa trayectoria una producción atravesada por una pregunta central: ¿qué puede hacer el arte frente a la realidad?

Su obra transitó el grabado, la serigrafía, la fotografía, el collage, el arte correo, las intervenciones urbanas y las acciones colectivas. Pero más allá de las técnicas y los soportes, sostuvo una convicción que atravesó toda su producción: el arte no tiene por qué permanecer encerrado en los museos ni separado de la vida cotidiana.

El arte como herramienta para intervenir la realidad

Romero encontró en la gráfica una herramienta capaz de multiplicarse, circular y alcanzar públicos diversos.

Afiches, impresiones, fotocopias y diferentes mecanismos de reproducción le permitieron sacar la obra de los espacios tradicionales y llevarla a calles, plazas, fábricas, organizaciones sociales y espacios comunitarios.

Esa búsqueda también estuvo presente en experiencias colectivas como Arte Gráfico-Grupo Buenos Aires, con el que participó de demostraciones públicas de grabado en plazas, centros barriales y fábricas, acercando las prácticas gráficas a personas que habitualmente permanecían por fuera de los circuitos institucionales del arte.

Su producción abordó problemáticas vinculadas con la violencia, las desigualdades, el poder, los derechos humanos, la memoria y las condiciones de vida, utilizando la potencia de la palabra y de la imagen gráfica para interpelar al espectador.

Por eso, la llegada de su obra a Isla Maciel adquiere un significado particular.

Romero en Isla Maciel

Hay un diálogo posible entre la obra de Romero y el territorio que recibe esta muestra.

En Isla Maciel, el muralismo, el arte urbano, el grabado y la producción artística colectiva se han convertido en herramientas para narrar la propia historia del barrio, recuperar su memoria, intervenir el espacio público y disputar las representaciones construidas históricamente desde afuera.

La presencia de Romero permite profundizar ese diálogo.

Una gráfica concebida para circular y apropiarse de la calle llega a un barrio que hizo de sus calles, paredes y fachadas uno de sus principales espacios de expresión.

La exposición propone entonces algo más que acercarse a la producción de uno de los artistas fundamentales del arte argentino contemporáneo.

Invita también a preguntarse qué sucede cuando el arte deja de ser solamente un objeto para contemplar y se convierte en una herramienta para pensar, recordar, cuestionar, encontrarse y transformar el entorno.

“Mi discurso es el silencio. Mi canto el grito” establece así un encuentro entre la obra y el territorio, entre la historia de la gráfica política argentina y una comunidad que continúa construyendo nuevas maneras de narrarse a sí misma.

El artista

Juan Carlos Romero (1931–2017) nació en Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Fue artista visual, grabador, docente, poeta y editor, y desarrolló una extensa trayectoria vinculada con la gráfica experimental, el arte político y las prácticas colectivas.

Participó de numerosas experiencias y colectivos artísticos y entendió la producción gráfica como una herramienta de circulación, comunicación e intervención social.

Su obra integra importantes colecciones públicas y privadas y su producción constituye una referencia ineludible para pensar las relaciones entre arte, política, memoria, palabra y espacio público en la Argentina.

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