En un movimiento clave para el mapa político nacional, el expresidente Mauricio Macri y la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, retomaron el contacto directo tras un prolongado período de cortocircuitos y distancia. El propio titular del partido amarillo fue el encargado de confirmar la novedad ante la mesa ejecutiva del PRO, abriendo una nueva etapa de conversaciones.
El entendimiento busca encauzar la relación entre ambas fuerzas, garantizando la gobernabilidad en el Congreso Nacional y proyectando acuerdos estratégicos de convivencia en distritos clave.
Como primer paso concreto de esta tregua política, los equipos técnicos y legislativos de ambos espacios mantendrán una reunión formal. La negociación estará liderada por el Jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien, por su trayectoria en el espacio amarillo y su función actual, resulta una figura bisagra para articular acuerdos. Junto a él estará el secretario de Gestión Pública, Eduardo "Lule" Menem.
Por parte del PRO, Macri envió a dos dirigentes de máxima confianza: Cristian Ritondo, jefe del bloque de diputados nacionales, y Fernando de Andreis, secretario general del partido. La presencia de Ritondo resulta fundamental para garantizar el apoyo legislativo ante el tratamiento de proyectos de reforma de alto impacto fiscal y económico.
Pese a mantener ciertas reservas sobre la dinámica cotidiana de la gestión, Mauricio Macri dejó en claro la postura partidaria: la prioridad debe ser "blindar el cambio" y agotar las instancias necesarias para respaldar el rumbo de la economía que encabeza el presidente Javier Milei.
Desde el entorno de la conducción del PRO precisaron que este acercamiento no implica una integración inmediata de estructuras ni una fusión de los partidos, sino un intento directo de reconstruir la confianza mutua y establecer mecanismos de consulta previa antes de cada debate parlamentario decisivo.
Más allá de la coyuntura legislativa, las conversaciones conducidas por Karina Milei y Macri miran hacia el armado político de mediano plazo. El objetivo central del espacio amarillo pasa por ordenar la convivencia electoral en distritos estratégicos, principalmente la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires.
Con la mirada puesta en el escenario 2027, los operadores de ambos espacios buscan evitar sobreposiciones de candidaturas que fragmenten el voto afín y pongan en riesgo las administraciones locales. La cumbre será el primer test real para medir la efectividad de este acuerdo y reconfigurar la alianza entre La Libertad Avanza y el PRO.