domingo 13 de septiembre de 2026 - Edición Nº4558

Economía | 13 sep 2026

Opinión

¿Qué hay detrás del resurgimiento de la Causa Malvinas?: cambio tecnológico y geopolítica

En un mundo en el que las grandes potencias compiten por energía, alimentos, minerales críticos, tecnología y talento, Argentina puede dejar de ser únicamente un proveedor de materias primas.


Por Marcos Victorica (*)

La fuerte bipolaridad que atraviesa a la geopolítica produce movimientos y transformaciones profundas en las relaciones globales. En medio de su disputa con China, Estados Unidos tensiona su alianza histórica con Europa y construye nuevas sociedades. En este escenario, Argentina posee tres factores clave para incrementar su peso relativo en el plano internacional: recursos naturales, posición geográfica y materia gris. Una combinación directamente relacionada con el avance tecnológico.

Las recientes declaraciones de Donald Trump en torno al conflicto por las Malvinas generaron un sinfín de debates y discusiones. No es la primera vez que el Presidente norteamericano utiliza afirmaciones altisonantes como herramienta para ejercer presión en el ámbito internacional, pero también es verdad que los dichos en los que el mandatario dio a entender que Estados Unidos podría revisar su posición frente al conflicto esconden algunos elementos de fondo.

En primer lugar, el episodio es una manifestación del desgaste que experimenta la relación de Estados Unidos con Gran Bretaña en particular y con Europa en general. Esta alianza alrededor de la cual se ordenaron las relaciones de fuerza internacionales a partir de la segunda mitad del siglo XX pierde fuerza en la medida que China disputa la hegemonía global y los líderes norteamericanos entienden que los países europeos no ofrecen el apoyo suficiente. El ejemplo más reciente de esto, desencadenante a su vez del malestar de Trump, es la tensión alrededor del respaldo militar del viejo continente en el conflicto bélico con Irán.

Es debido al contraste frente a este panorama que resalta aún más la asociación política entre Trump y Milei. Una relación que se basa en la afinidad ideológica entre ambos dirigentes, pero que también esconde una estrategia más profunda: Estados Unidos busca reforzar su liderazgo en la región ante la amenaza china. No obstante, la novedad de esta maniobra, que ya ha sucedido en otros momentos históricos, radica en el peso relativo actual de la Argentina, que hoy reúne activos que poseen un enorme valor para el mundo. Vaca Muerta, el litio, el cobre y otras fuentes de energía y minerales críticos se combinan con una capacidad científica y tecnológica que, aunque todavía insuficientemente aprovechada, puede convertirse en una ventaja diferencial.

Argentina todavía es un país predominantemente exportador de recursos, pero cada vez más esto incluye al trabajo calificado: los datos oficiales para 2025 ubican a los Servicios Basados en el Conocimiento en unos USD 9.600 millones, detrás solamente de los complejos oleaginoso-cerealero y petrolero-petroquímico. Es decir, constituyen el tercer complejo exportador, según la clasificación utilizada por el Gobierno nacional. Esta realidad evidencia hasta qué punto los avances tecnológicos permitieron que el conocimiento y las capacidades profesionales pudieran convertirse en bienes y servicios exportables.

En efecto, La tecnología es un componente fundamental en este proceso. La expansión de la conectividad y de los dispositivos móviles permitió que el trabajo intelectual pudiera desarrollarse y exportarse desde cualquier lugar. Algo impensable en la época de ENTEL.

Esta combinación adquiere una dimensión todavía mayor con el desarrollo de la inteligencia artificial. La expansión de los grandes centros de procesamiento convierte a la energía, el territorio y las condiciones climáticas en activos centrales para la economía digital. En este sentido, la Patagonia ofrece algunas condiciones particularmente favorables: extensas superficies disponibles, temperaturas que pueden reducir las necesidades de refrigeración y acceso a fuentes de energía renovable, además del gas de Vaca Muerta. Argentina podría no solo exportar talento, sino también convertirse en un destino para parte de la infraestructura física que sostiene la nueva economía digital.

El nuevo peso estratégico adquirido por esta multiplicidad de factores tiene el potencial para traducirse, a su vez, en peso diplomático. En un mundo en el que las grandes potencias compiten por energía, alimentos, minerales críticos, tecnología y talento, Argentina puede dejar de ser únicamente un proveedor de materias primas para convertirse en un socio relevante en distintas cadenas estratégicas. Los países capaces de garantizar energía, alimentos, minerales críticos, tecnología y talento adquieren una capacidad de negociación que excede ampliamente el valor económico de sus exportaciones. El desafío consiste entonces en aprovechar el contexto y la demanda internacional para construir influencia.

Mientras Europa enfrenta la posibilidad de convertirse en un “continente museo”, atrapado entre su pasado de centralidad económica y una pérdida relativa de dinamismo frente a Estados Unidos y China, Argentina puede ocupar una posición diferente: la de un país con recursos estratégicos, población capacitada y espacio para crecer en sectores que serán centrales en la próxima etapa de la economía mundial.

Es claro que este escenario por sí solo no garantiza una resolución favorable alrededor de la causa Malvinas, pero sí representa una oportunidad. La diplomacia y la geopolítica requieren de bases sólidas, pero también de una buena lectura de la época. Corresponderá a nuestros dirigentes saber aprovechar los momentos.

(*) Economista y CEO de BAS Storage
 

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