La Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) ratificó en su último informe lo que viene siendo una constante en el último tiempo: la retracción sistemática del consumo interno.
En enero-agosto de 2026 el consumo aparente de carne vacuna habría sido equivalente a 1,377 millones de toneladas de res con hueso, es decir 175,6 mil toneladas menor que el registrado en el mismo período del año pasado.
De esta manera, en agosto último el promedio de los últimos doce meses del consumo per cápita de carne vacuna se habría ubicado en 46 kilos/año, siendo 9,5 % inferior al promedio correspondiente a agosto del año pasado (-4,9 kilos/habitante/año).

En lo que hace al nivel general del Índice de Precios al Consumidor, en el capítulo de alimentos y bebidas no alcohólicas mostró un incremento de 1,4 % mensual, fue el que más incidió en el alza general, producto de su importancia relativa en la canasta total de gastos, pero ejerció menor tracción sobre el nivel general que en julio.
En tanto, al avanzar en el grado de desagregación, el rubro que mostró la menor suba fue “carnes y derivados”, con sólo 0,2 % mensual. Esto se debió a que el valor promedio de los cortes vacunos subió 0,5 % y el precio del pollo entero arrojó una caída de 0,5 %. Asimismo, el valor de la caja de hamburguesas congeladas aumentó 0,6 % en el mes.
En tanto, en los últimos doce meses “carnes y derivados” fue uno de los dos rubros que más aumentaron de precio (+42,3 %). En particular, en el caso de las carnes, el alza fue producto de la caída de la oferta de hacienda para enviar a faena, por los factores analizados por la CICCRA.
Mientras los cortes vacunos registraron una suba de 51,2 % interanual, el precio del pollo entero fue el que morigeró el impacto, con un alza de 24,2 % anual. Y con estos guarismos, el precio relativo de la carne vacuna verificó un encarecimiento de 21,8 % con respecto al pollo entero.