La interna del peronismo en la provincia de Buenos Aires atraviesa su hora más crítica. Lo que comenzó como una diferencia de rumbos terminó por estallar tras las declaraciones de Carlos Bianco, el funcionario más cercano al gobernador Axel Kicillof. Con una definición que sacudió el tablero político, Bianco separó el futuro del partido de la suerte judicial de la expresidenta: “Cristina está proscripta, el peronismo no”, lanzó el jefe de Gabinete.
La frase impactó de lleno en el Instituto Patria, especialmente considerando que la exmandataria se encuentra bajo prisión domiciliaria por la Causa Vialidad. Para el kicillofismo, la estrategia debe ser pragmática; para el sector de Máximo Kirchner, se trata de un intento de jubilar a la conducción histórica en su momento de mayor vulnerabilidad.
Desde la Gobernación bonaerense, Bianco dejó en claro que la intención del gobernador es ampliar la base electoral más allá de las fronteras del kirchnerismo tradicional. “Con un núcleo duro no vamos a ganar la elección”, sentenció el funcionario, en una respuesta directa a los cuestionamientos que el diputado nacional Máximo Kirchner había lanzado el viernes pasado desde Santa Fe.

Kirchner, quien se ausentó de la asunción de Kicillof al frente del PJ bonaerense, había criticado la construcción de un frente puramente "anti Milei". La respuesta de Bianco confirma que en la calle 6 ya no hay temor a la confrontación directa con la estructura de La Cámpora.
La reacción del sector leal a la expresidenta fue inmediata y estuvo a cargo de la diputada nacional Teresa García. En una entrevista con el streaming Gelatina, la legisladora no ahorró críticas contra el entorno de Kicillof por intentar despegarse de la figura de Cristina. “Escuché que lo que estaba proscripto era Cristina, no el peronismo. La quieren fuera de la cancha”, disparó García.
La diputada fue más allá y pintó un panorama desolador sobre la unidad del movimiento, confirmando que no existe una estrategia común ni puentes de entendimiento. “No hay diálogo con el sector de Kicillof. Tiene que haber voluntad como la que tuvieron Moreno o Pichetto para visitarla y tener una estrategia común”, remató, exigiendo gestos de lealtad para con la líder en su actual situación judicial.
La interna peronista ya no se dirime en despachos cerrados. La condena a la expresidenta y su inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos aceleraron una disputa por el poder real en el territorio bonaerense. Mientras Carlos Bianco y el equipo del gobernador apuestan por una renovación que permita competir en las legislativas, el kirchnerismo denuncia una traición política.
Con el diálogo roto y los principales referentes lanzándose dardos públicos, el peronismo bonaerense cruje en sus cimientos. La pregunta que recorre los municipios es si esta fragmentación será el preludio de una ruptura definitiva o si habrá margen para una tregua antes de que se avecine el 2027, con decisiones clave en torno al calendario electoral, reelecciones indefinidas y PASO en la Provincia.