El manejo de los recursos en las empresas públicas vuelve a quedar bajo la lupa tras una serie de revelaciones sobre Nucleoeléctrica Argentina (NASA), la firma estatal que opera las centrales nucleares Atucha I, Atucha II y Embalse. Un informe detallado de la Jefatura de Gabinete expuso el uso discrecional de las tarjetas corporativas, detectando consumos que superan los 440 millones de pesos entre marzo de 2025 y febrero de 2026.
Lo que generó el impacto mediático no es solo la cifra global, sino el destino de los fondos. Según la auditoría, los plásticos de la empresa dedicada a la energía nuclear financiaron gastos personales y de ocio que van desde salidas nocturnas en España hasta compras en exclusivos centros comerciales internacionales.
El documento de 58 páginas presentado ante el Congreso nacional describe una lista de consumos ajenos a la operatividad de las plantas. Los registros detallan transacciones en discotecas en Madrid, servicios de playa en Valencia y cenas en restaurantes de lujo en Suiza, Italia y Austria.
A esto se suma una intensa actividad en aeropuertos internacionales. Se detectaron múltiples compras en locales de Duty Free, principalmente en Ezeiza y Punta Cana, donde se adquirieron artículos de perfumería y tecnología. Además, los fondos de Nucleoeléctrica costearon indumentaria en tiendas como Adidas, Primark y El Corte Inglés en ciudades como Estambul y Nueva Delhi.
Uno de los puntos más críticos de la auditoría sobre Nucleoeléctrica Argentina es la frecuencia de los retiros de dinero físico. Se identificaron más de 400 adelantos de efectivo realizados con las tarjetas de la compañía, sumando un total estimado de 56 millones de pesos.
Tambuén se advierte sobre patrones sospechosos, como jornadas con más de diez extracciones consecutivas por el mismo importe. Este sistema de retiro de billetes dificulta el seguimiento del destino final del dinero y refuerza las sospechas de malversación de caudales públicos dentro de la estructura jerárquica de la empresa.
El principal señalado por estas revelaciones es Demian Reidel, quien presidió la compañía hasta febrero de este año. Tras la difusión de estos gastos exorbitantes, el exfuncionario emitió un descargo asegurando que los informes mezclan consumos de otros directivos para desprestigiar su gestión, afirmando que sus resúmenes personales no registran gastos en free shops.
Sin embargo, la salida de Reidel de Nucleoeléctrica ya estaba envuelta en polémicas por presunta corrupción. Meses atrás, se denunciaron sobreprecios del 1000 por ciento en una licitación de software y deudas personales que cuestionaban su idoneidad.
El escándalo se suma a la polémica reciente por la designación en Nucleoeléctrica del tuitero libertario Ezequiel Acuña. Se desempeñará como subgerente de Responsabilidad Social Empresaria y percibirá un sueldo mensual que supera los 13 millones de pesos.