La imagen es desoladora y se repite como un síntoma de la época: una hilera interminable de paraguas, capuchas y carpetas de plástico protegiendo currículums. Este miércoles 6 de mayo de 2026, la localidad de Paso del Rey, en el partido de Moreno, fue escenario de una muestra de desesperación laboral que alcanzó las seis cuadras de fila bajo una lluvia persistente.
El epicentro de la convocatoria fue el frigorífico y carnicería Don Theo, ubicado estratégicamente cerca de la Autopista del Oeste. Desde las 2:30 de la madrugada, los primeros postulantes comenzaron a llegar para asegurarse un lugar, desafiando el frío y el agua, con la esperanza de acceder a una entrevista para la nueva sucursal que la firma inaugurará en junio.
Lo que comenzó como una búsqueda laboral estándar para cubrir 60 vacantes se transformó rápidamente en una columna humana que superó los 600 metros de longitud. La demanda abarcaba puestos de carniceros, fiambreros, cajeros y personal de limpieza, pero la fila reflejó que la necesidad trasciende los oficios: había profesionales, jóvenes en busca de su primer empleo y adultos mayores que intentan reinsertarse en el mercado.
El impacto visual de las seis cuadras de fila bajo la lluvia no tardó en llegar a los medios nacionales. Los testimonios coinciden en un punto: la urgencia de conseguir un empleo formal en un contexto donde el trabajo en blanco es un privilegio cada vez más escaso en el Conurbano bonaerense.
A pesar de las condiciones climáticas adversas que azotaron la zona oeste durante la mañana del miércoles, la fila no se acortó hasta pasado el mediodía. Los postulantes aguardaron horas a la intemperie, muchos de ellos llegando desde otros distritos vecinos, lo que evidencia que la crisis de empleo en la Provincia de Buenos Aires no conoce fronteras municipales.
Desde la empresa confirmaron que la recepción de currículums superó cualquier previsión logística. La apertura de este nuevo local de Don Theo en Paso del Rey se da en un marco de alta vulnerabilidad económica, donde una oferta mínima de puestos de trabajo genera reacciones masivas que exponen la fragilidad del tejido social actual