El debate por la reforma política y electoral en Argentina sumó un nuevo capítulo estratégico. De cara a las elecciones presidenciales de 2027, el Gobierno nacional impulsa un proyecto para restituir el sistema de listas colectoras. La iniciativa, que forma parte de las negociaciones en el Congreso de la Nación, surge como la principal alternativa del oficialismo para destrabar la suspensión o derogación de las Elecciones Primarias Abiertas, Simuláneas y Obligatorias (PASO).
Ante el desconocimiento general sobre este antiguo instrumento de votación, surge la pregunta clave en la agenda política: ¿qué son las listas colectoras y cómo se aplicarían en el nuevo escenario electoral?
En el derecho electoral, las listas colectoras (técnicamente denominadas "acuerdos de adhesión de boletas") son un mecanismo que permite que múltiples listas de candidatos a legisladores (diputados o senadores) de diferentes partidos políticos acompañen y sumen votos a una misma fórmula presidencial.
Para la estrategia de La Libertad Avanza, esto facilitaría que fuerzas aliadas como el PRO, sectores de la UCR o partidos provinciales apoyen la postulación de Javier Milei para su reelección sin la necesidad de fusionar sus estructuras ni inscribir una alianza electoral única. Cada espacio mantendría su propia identidad en las categorías locales, pero tributaría a la misma candidatura superior.
Históricamente, las colectoras funcionaban duplicando las boletas partidarias de papel dentro del cuarto oscuro, lo que solía generar confusión y un "mar de papeles". El desafío actual de la Casa Rosada consiste en amoldar este viejo sistema al diseño de la Boleta Única de Papel (BUP) recientemente aprobada.
El nuevo esquema que evalúa el Ejecutivo se estructuraría bajo tres lineamientos técnicos:
El diseño en la BUP: La foto y el casillero del candidato presidencial aparecerían una sola vez en la parte superior de la boleta. Debajo o hacia los lados, se desplegarían diferentes columnas correspondientes a los partidos aliados con sus propios candidatos a legisladores.
Límite de ofertas: Por cuestiones de espacio físico en la hoja, el Gobierno estudia fijar un tope por ley: se permitiría la lista central del partido oficialista y hasta dos listas de adhesión (colectoras) por distrito.
El retorno de la "Lista Completa": Para que el mecanismo tenga éxito, el oficialismo busca reincorporar el casillero de "Voto Lista Completa" (que había sido eliminado deliberadamente en la ley de BUP para evitar el efecto arrastre). Esto permitiría al elector marcar una sola cruz y votar directamente al presidente y a la lista legislativa enganchada a ese casillero.
Para avanzar con este plan, el Ejecutivo nacional ofrece un atractivo intercambio a los mandatarios provinciales: la posibilidad de presentar sus propias listas locales colgadas de la candidatura de Milei a cambio de su respaldo en el Congreso. Como contrapartida, la Casa Rosada aceptaría no presentar candidatos propios a gobernador en aquellas provincias donde se consoliden estos acuerdos.
Sin embargo, el proyecto genera fuertes controversias. Sectores de la oposición y especialistas advierten que las colectoras representan un retroceso institucional que deforma la representación electoral y debilita las internas partidarias.
Por tratarse de una reforma en materia electoral, la Constitución Nacional prohíbe el uso de Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU). El regreso de las colectoras requerirá obligatoriamente una ley aprobada con mayoría absoluta en el Congreso: un piso de 129 diputados y 37 senadores para modificar el Código Electoral Nacional, la Ley de Boleta Única y la ley que regula las PASO.