El presidente Javier Milei encabezó este viernes una reunión de Gabinete en la Casa Rosada donde, lejos de tomar distancia, decidió cerrar filas detrás de la figura de su jefe de ministros, Manuel Adorni. En un clima de extrema sensibilidad política, el mandatario le otorgó un respaldo categórico al funcionario, quien enfrenta una causa judicial por presuntas irregularidades en su patrimonio.
Según reveló una publicación de Clarín, Milei fue tajante frente a sus ministros al referirse a la situación de Adorni: "Prefiero perder las elecciones a echar a alguien que no lo merece". En la misma línea, y buscando dar por terminada cualquier discusión sobre una posible renuncia, sentenció: "No voy a tirar a un honesto por la ventana".
Este "operativo clamor" interno se da pocos días después de que el propio Presidente utilizara una expresión directa para desactivar rumores: "Ni en pedo lo echo".
El respaldo de Milei funciona también como un mensaje hacia el interior de La Libertad Avanza. Esta semana, la senadora nacional Patricia Bullrich —quien estuvo presente en la reunión de este viernes— le había exigido a Adorni la presentación "inmediata" de su declaración de bienes.
Sin embargo, el jefe de Gabinete cuenta con el aval de hierro de la Secretaría General de la Presidencia. Al responder directamente a Karina Milei, el funcionario se mantiene en el núcleo duro de las decisiones, pese a que la sombra del enriquecimiento ilícito acecha su gestión.
El escándalo que sacude al Gobierno escaló tras conocerse detalles de la causa judicial. La lupa está puesta sobre propiedades y viajes al exterior que no coincidirían con los ingresos declarados por el funcionario.
El punto más crítico de la investigación surgió con la declaración del contratista encargado de las reformas en la casa de Adorni, ubicada en el country Indio Cuá. Ante la Justicia, el testigo aseguró que el jefe de Gabinete gastó 245 mil dólares en efectivo y sin factura para el pago de las obras, un dato que disparó las alarmas sobre el origen de los fondos.
Con este movimiento, Milei decide priorizar la confianza personal por sobre el impacto en la opinión pública. Al ratificar que está dispuesto a "perder las elecciones" antes que desplazar a Adorni, el Presidente intenta blindar la estructura de su Gabinete y enviar una señal de autoridad frente a los cuestionamientos de sus propios aliados.